De forma genérica, podremos
decir que el Bierzo está formado por dos tipos diferentes
de terrenos: uno. básicamente silícico y que se sitúa
alrededor de la Comarca, en la parte exterior de la Hoya; y otro,
formando precisamente la fosa tectónica del centro del Bierzo,
compuesto de materiales arcillosos, si bien esta zona presenta
un claro matiz indiferenciado y se ha desarrollado a partir de
un substrato de tipo continental con arcillas, arenas y depósitos
aluviales de las Eras Terciaria y Cuaternaria.
Los componentes básicos que forman los terrenos silícicos
del exterior son de la primera mitad de la Era Primaria y están
compuestos por cuarcitas, areniscas, pizarra y calizas. Por el
contrario, los tipos diferentes que conforman la zona arcillosa
interior contienen diversos tipos de arcillas y arenas y entre
ellos se encuentran gran cantidad de cantos rodados.
En alturas superiores a los 700 m. encontramos suelos esqueléticos
que han ido evolucionando a suelos de tipo Ranker húmedo
y en la hoya, ese Ranker ha ido cambiando para dar lugar a tierras
pardas.
Estos suelos, unidos a las condiciones climáticas que posee
la Comarca de El Bierzo han permitido la formación de unos
suelos agrícolas de gran riqueza, especialmente en la hoya
Berciana. |