El Bierzo ha sufrido una profunda
acción tectónica que se pierde en el origen de la
formación de la Tierra y que podríamos situar en
tres fases:
Primera Fase: Un primer momento de deformaciones en una dirección
Noroeste-Suroeste se originan unos pliegues asimétricos
al Norte y una esquistosidad de flujo paralela al plano axial de
los pliegues.
Segunda Fase: Cronológicamente de forma simultánea
a la anterior, se producen grandes cabalgamientos por desplazamiento
de los materiales de Sur a Norte con más pliegues y esquistosidades.
Tercera Fase: Todas las estructuras aludidas anteriormente
se verán afectadas y aparecen nuevas fallas inversas
y longitudinales que posibilitan nuevos cabalgamientos y, de
forma correlativa, comienza un proceso de inmersión
de Bierzo, todo ello situado en los sucesivos periodos de la
Era Primaria.
Posteriormente acciones geológicas originan distintos
comportamientos y resultados que modifican la superficie de
El
Bierzo.
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